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Exposició: SENTOGRAFIES

Centro Cultural Mario Silvestredesde 05 May 2021 20:00 hasta 30 jun 2021 20:00

La idea de un mundo íntegro, Sento Masià

Conocí a Sento Masià hacia el año 1965; fue mi profesor de dibujo de aquel año. Cada clase era un momento para la información, el debate y el aprendizaje; él sabía y yo estaba ávido por conocer. Las primeras recomendaciones de lecturas y pronto el concepto mimético y hedonista de arte dejó de tener interés para mi. A él le preocupaban unas veladuras y unas transparencias que lo vinculaban a la obra de Pancho Cossío. El tiempo pasó y a Sento debo mi vocación y mi capacidad artística.

En nuestras conversaciones ocupaba un lugar central el análisis de la representación artística. No se trataba de pensar en el placer que obtenemos en la contemplación, sino en identificar esa representación como una consideración del presente. La obra tenía que surgir de nuestra visión crítica de la realidad. Estos días he leído que Sento consideraba la práctica artística como una forma de conocimiento. No me extraña, maestro.

Sento Masià es pintor, eso quiere decir que como artista le interesan los procedimientos plásticos para interactuar con el medio. Ch. Baudelaire dejó claro que toda obra de arte es materia e idea, objeto y poesía, ver y sentir. El pintor interactúa con la materia, construye y destruye para volver a construir buscando la poesía que la obra de arte lleva en su interior. Es expresión en la medida en que es causada por un sentimiento y/o una emoción. H.G. Gadamer diría “un cruce continuo de preguntas, réplicas, contestaciones y nuevas preguntas”.

La obra de Masià funciona como una teoría racional e histórica de la representación, por oposición a la teoría de lo bello único y absoluto; para acabar mostrando que la esencia de la obra siempre lo constituye esa doble composición entre materia e idea, aunque el efecto que produce sea uno. La belleza es invariable, excesivamente difícil de determinar, en un juego totalmente específico entre la verdad sensible y la conceptual. Por eso Sento nunca se siente un productor artístico. Su crítica es constructiva y humanista, y Ovidi Montllor verá una lección de anatomía humana en la representación desollada de un conejo. La dualidad del arte es una consecuencia fatal de la duplicidad del humano que en este ejercicio encontrará la liberación total de lazos y ataduras aparentemente caóticas, inconexas, incoherentes, producto de cada una de esas partes.

Decía Marcel Duchamp que la expresión intelectual va por delante de la animal y es la primera la que debería marcar la dirección. Al espectador se le ofrece intervenir con total libertad y con ello se activa todo el entramado significativo que es toda obra de arte. Es el modo en que la obra puede cobrar otra dimensión.

El arte debe ser libertad de toda obligación. Es juego, decía G.C. Argan, y como juego contradice la formalidad de cualquier acción interesada, pero puesto que la libertad es el valor supremo, sólo al jugar se actúa con auténtica seriedad, porque como juego no es espurio sino cargado de significación que incita a la reflexión.

Todo esto lo conocía Sento Masià, artista, que no productor de obras; porque para él su arte es un proceso dialéctico que no acaba nunca, como la vida misma.

Juan Carlos Arañó Gisbert
Catedrático de Educación Artística
Universidad de Sevilla

Sevilla, 11 mayo 2020