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Presentación libro “Tiempo de Sombras – La Represión en Alcoi”

Ayuntamiento | 15 Dic 2017 | 12:00

TIEMPO DE SOMBRAS LA REPRESIÓN EN ALCOI DESDE LA GUERRA CIVIL A LOS AÑOS 70

Àngel Beneito Lloris

Francisco Moreno Sáez

Josep Lluís Santonja Cardona

Alcoi, durante la Guerra Civil, fue una ciudad de retaguardia y solo sufrió directamente los horrores bélicos casi al final de la contienda, cuando a partir de septiembre de 1938 empezó a ser bombardeada por la aviación italiana, la cual realizó siete incursiones sobre ella, dejando un reguero de muertos y un buen nú- mero de calles, casas y fábricas afectadas o destrozadas. Pero ello no significa que estuviera, hasta esa fecha, al margen del conflicto. La ciudad, por aquel tiempo industrial (papelera, textil y metalúrgica), vivió desde el primero momento el levantamiento militar. Los sindicatos y los partidos políticos afines al Frente Popular instaron a sus afiliados a que defendieran la República, y ellos respondieron. A partir de ese momento, los hechos se precipitaron. Los trabajadores sitiaron el cuartel militar de la ciudad –enrocado a la espera de órdenes para su levantamiento–, lo asaltaron e hicieron presos a sus jefes y oficiales. Acto seguido, se formó una columna mixta de milicianos y militares que marchó al frente de Córdoba. El Comité Revolucionario de Defensa (CRD) comenzó a dirigir y a suplantar el poder municipal, hasta que lo cedió al Consejo Político Económico-Social (CEPS). Se colectivizaron y socializaron empresas. Se confiscaron bienes y propiedades, tanto de la Iglesia como de empresarios y otras personas afines a los sublevados. Se abrieron cuarteles de milicias populares. España había entrado en guerra, pero Alcoi, además, en revolución, ya que los trabajadores, la mayoría cenetistas, vieron que había llegado el momento de hacer realidad la revolución social tanto tiempo esperada (recordemos que a lo largo del siglo xix el municipio había sufrido un duro proceso de industrialización, con explotación y grandes diferencias sociales, por lo que la lucha de clases seguía siendo una dura realidad). Llegaron las detenciones y las sacas y los paseos y los muertos en las cunetas. También los refugiados y el hambre y las privaciones. Llegó la sirena que anunciaba los ataques aéreos y los bombardeos, y también el dolor de saber que hijos y maridos estaban en el frente o habían muerto en él.