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Archicofradia Virgen de los Lirios

La Virgen de los Lirios es una advocación de la Virgen María.

Según la tradición en Alcoy, el 21 de agosto de 1653, en el paraje de la Fuente Roja, el paborde de la catedral de Valencia Antoni Bonaventura Guerau y Montllor junto con el cura de Confrides encontraron unos lirios blancos entre argilagues, mientras reflexionaban y oraban. Al examinarlos encontraron que en sus bulbos se encontraban grabadas imágenes que representaban la Virgen María tal como se la solía representar en su Purísima Concepción, el que es el mismo, se encontraba dentro de un capullo o bulbo. Así empezó un proceso que llegó hasta Felipe IV para demostrar que el milagro se había producido.

Durante todo lo siglo XVI estuvo latente un conflicto entre los agustinos y la dominicos (tomistas) y los franciscanos y jesuitas (immaculadistas) que se generalizó por todo el Estado prácticamente en la segunda década del siglo XVII con muchas ciudades que juraron voto de defensa del misterio de la Inmaculada Concepción de María. Incluso Felipe III y Felipe IV pidieron al Papa que fijara el misterio pero este se limitó a prohibir los ataques en público pero no las discusiones teológicas.

Antoni Bonaventura Guerau se encontraba el día 14 de agosto en Játiva para dar un sermón sobre la Asunción de María y se encontró un pasquín contra Inmaculada, razón por la cual cambió su sermón por otro en defensa de la pureza original de María. El sermón lo basó en el segundo versículo del segundo capítulo del Cantar de los Cantares “sicut lilium inter spinas sic amica mea inter filias”.​ A los días partió hacia Alcoy, su pueblo natal, y el día 20 encaminó sus pasos junto con otros sacerdotes y estudiantes hacia la Fuente Roja para descansar el espíritu y practicar ejercicios espirituales.

Los lirios fueron traídos a Valencia el 28 de agosto donde se presentaron a las autoridades civiles y metropolitanas y se constituyó una comisión facultativa para su estudio. El año 1664 después de la bendición de la campana de la ermita erigida en el lugar por iniciativa de Antoni Bonaventura Guerau fue encontrado otro lirio que se presentó al Virrey de Valencia y el arzobispo ordenó la apertura de una Información jurídica del Milagroso Hallazgo de la Imagen de Nuestra Señora en su Purísima Concepción. Por indicación del virrey, el lirio fue enviado al rey Felipe IV, el cual mandó reservarlo en su oratorio.

El acta recoge la declaración al Justicia Jaume Margarit, su asesor Pere Sanz y dos testigos (padre Lluís Pérez y Honorado Mayor) requeridos por el notario Jordi Mayor de Antoni Bonaventura Guerau y Joan Pérez (párroco de Confrides). También declararon a petición del asesor los testigos oculares: padre Josep Just, Joan Pérez (labrador), Joan Gisbert de Miguel (ciudadano), Lluís Merita (caballero) y padre Agustí Valls, validando el Justicia la declaración como verdadera y firmada el acta el día 23 de agosto de 1653.

El acta original o una copia de esta estuvo en el archivo de la Iglesia de Santa María de Alcoy hasta el 25 de mayo de 1855 día que salió de él a petición de un predicador de Alcira y ya nunca volvió. Había una copia en el libro de Consejos del siglo XVIII, otra en la biblioteca de Juventud Católica y una tercera en la misma parroquia.

El acta del libro de consejos 1707-1723 es una copia de la declaración original y su traducción al castellano del escrivano Tomàs Gisbert de 1748. Esta estuvo perdida 10 años hasta que fue encontrada en una caja fuerte del ayuntamiento.